Cómo tomar buenas decisiones

DecisionesCuando vi este texto en facebook hace unos años, lo encontré genial. Y desde entonces le he puesto harto énfasis a la toma de decisiones, tanto personal, como en mi trabajo con pacientes.

Para comenzar, sepamos que tomamos decisiones constantemente. Todos los días, a cada momento. Lo olvidamos porque hemos disfrazado nuestras decisiones de obligaciones y deberes: “Tengo que levantarme a las 6.30 para llegar al trabajo”, “Tengo que terminar mi carrera”, “Tengo que cuidar a mis padres”

decisionEn realidad, deberíamos decir “Decido levantarme a las 6.3o para llegar a mi trabajo”, “Decido terminar mi carrera”, “Decido cuidar a mis padres”. A lo largo del tiempo hemos sabido de gente que decide no hacer estas cosas, y el resultado es que tiene una vida diferente, no mejor, no peor… diferente. Yo decido hacer estas cosas porque creo que es lo correcto, porque es lo que quiero, por miedo, etc.

Si ya sabemos que decidimos siempre, ahora corresponde conocer qué es una buena decisión. Una buena decisión no se mide por su resultado, si no que por el adecuado proceso en la toma de decisión. A veces, las mejores decisiones nos llevan a resultados que no esperábamos, por ejemplo cuando este resultado depende de otros factores.

Por otro lado, una buena decisión no es la misma para todos, no existe la receta perfecta.. cambia cuando tengo otras circunstancias de vida o cuando mi objetivo de vida es diferente. Si yo quiero formar una familia mis decisiones serán distintas que alguien que quiere pasar su vida viajando por el mundo.

Pero, en fin.. Luego de tener esto en mente, volvemos a la pregunta inicial… Cómo tomar buenas decisiones? Lo principal es tener claro qué quiero yo, qué quiero de mi vida, como quiero que sea mi vida de aquí a 5 años, a 10 años… Cuando ya lo sé y lo tengo definido, lo visualizo como un objetivo, como un destino al que quiero llegar, y cada decisión que venga de ahí en adelante la evalúo según me acerque o me aleje de mi destino. Esta será la línea principal que me ayudará a decidir.

hacialafelicidadSi veo que la decisión me acercará a mi destino, queda evaluarla con la cabeza y el corazón. Verifico que mi mente y mis emociones queden tranquilas con ella. A veces, la dificultad es que cabeza y corazón no se ponen de acuerdo, quieren cosas distintas. En esos momentos es útil ponerlos a conversar y que cada uno de sus argumentos, mientras yo actúo como juez imparcial, mi esencia es más que ambos combinados y muchas veces es más sabia de lo que suponemos.

Por último, no olvidemos que lo importante es saber porqué estoy tomando una decisión determinada, qué es lo que me mueve hacia allá, incluso cuando parezca incorrecto, aunque sea la pena, la culpa, el miedo. Cuando reconozco estas emociones como mi motor, tengo medio camino recorrido para poder cambiarlo en algún momento. Cuando no lo hago, me encuentro ciego frente a esta realidad y las decisiones que le sigan serán tomadas sin conciencia.

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Ariadna

Soy Catlover, Psicóloga y Sanadora Adaba. Recorro la vida buscando experiencias y conocimientos para mi alma. Creé este espacio para poder compartir lo que hago, lo que he aprendido y lo que aprendo cada día.

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